Detente, escucha y contempla

 

Hace algunas semanas tenía que ir a hacer unos pagos al banco, era un fin de semana. Normalmente lo que hago es ir en mi carro, aunque esté cerca de casa. En esa ocasión decidí ir caminando, especialmente para no ser tan sedentario. Mientras caminaba, lo primero que noté es que no estaba tan cerca como yo pensaba (o que soy sedentario jejeje). Durante una buena parte del trayecto, hay algunos árboles en el arriate central, mientras caminaba, noté dos cosas que me sorprendieron. La primera de ellas fue que escuché a varios pájaros cantar, y la segunda fue que pude sentir el olor de los árboles que estaban ahí, lo disfruté al máximo. Me sorprendí al darme cuenta de que todos los días paso por ahí (en carro) y nunca pude notarlo, pero ahí ha estado siempre… ¿te ha pasado alguna vez algo parecido?

Pues esta misma sensación tuve al acercarme a estos versículos que hoy contemplaremos, versículos que muchas veces sólo pasé, sin detenerme a escuchar qué tienen qué decir o el aroma que a la vida pueden dejar.

Estos versículos usan palabras muy fuertes y profundas que muchas veces cuando las leemos simplemente “pasamos” por ellas sin notar el peso que tienen. Pero precisamente para eso son estos espacios de devocionales, para detenerte, tanto de las actividades físicas, mentales, emocionales o espirituales, en las que día a día nos mantenemos corriendo (muchas veces sin notarlo), y hacer una pausa, un descanso.

Así que antes de avanzar más en este devocional, te invito a que hagas algunas cosas para poder tener una actitud más abierta ante el texto. Primero intenta estar en un lugar cómodo, si tienes abiertas otras “pestañas” del navegador trata de cerrarlas o al menos no regresar a ellas mientras no termines este tiempo, igualmente hazlo con las notificaciones de tu celular.

Ahora cierra tus ojos, aspira aire y mantenlo en tus pulmones por dos segundos, ahora expulsa lentamente el aire, repite esto dos veces. ¡Vamos inténtalo! Esto que acabas de hacer no es nada místico, pero sí oxigena tu cerebro y te baja revoluciones. Ahora vamos a lo importante, vamos a pedir al único que pueda dar luz sobre lo que vamos a contemplar que lo haga, oremos:

 

“Dios, creador de todo lo que existe, dejaste tu Palabra con un propósito, lo creemos de corazón. Hoy nos acercamos a una porción del Texto, haz tu propósito en nosotros a través de este acercamiento, en la inmediatez o en lo porvenir, según tu Voluntad, amén”

 



 

Te invito a que leamos y contemplemos ahora el pasaje en al menos dos versiones (si pudieras leerlo en al menos otras dos, estaría mucho mejor):

“no seáis perezosos en lo que requiere diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración” Romanos 12.11-12-La Biblia de las Américas-

 “No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.  Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando.” Romanos 12.11-12-Nueva traducción Viviente-

 



 

Estos dos versículos están enmarcados dentro de uno de los capítulos más hermosos, pero a la vez desafiantes del libro de Romanos, si puedes leerlo completo sería excelente. Ahora, me gustaría que pudieras tú escribir, en tu computadora, en tu celular, en un cuaderno, en una servilleta, o en tu mente, al menos cuatro palabras que hayan captado tu atención en los versículos anteriores, de cualquiera de las dos versiones. Ahora medita unos segundos en la razón por la cual llamaron tu atención, guarda un tiempo de silencio.

Copio ahora nuevamente el pasaje y remarco las palabras que en mí resonaron y resuenan aún, cuando me acerco a este pasaje.

“no seáis perezosos en lo que requiere diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración.”

Hay algunas cosas personales por las cuales me hicieron detenerme en algunas palabras más que en otras, posiblemente tú tengas otras, y es que la Palabra es así, habla al corazón de cada persona, es dinámica. Algunas preguntas y afirmaciones que en mi corazón surgieron con estas palabras, parte de estos dos versículos, parte de este hermoso capítulo y de este libro maravilloso son las siguientes, te las comparto, a lo mejor hacen eco para ti:

No cabe duda de lo perezoso que soy, y no me agrada.

¿En cuáles cosas en las que estoy involucrado puedo decir que soy ferviente?

La esperanza de algo trascendente está en mí, aunque no puedo articular qué es, pero está ahí, en lo profundo, en la esencia de mi ser.

Tengo miedo al sufrimiento, ¿podré perseverar en el sufrimiento?

¡Necesito dedicarme a la oración!

¿Qué otras frases u oraciones has logrado articular tú? ¡Adelante!, es tu turno de responder a lo que la Palabra te dio, en lo profundo de tu corazón.

Regresando a la historia con la que comencé este devocional, he de decir que esa caminata, en lugar de abstraerme de la realidad que estaba a mi alrededor, me hizo más consiente de ella, me animó a querer caminar más. Yo creo que así es también con este ejercicio de acercamiento a la Palabra que hemos hecho. No he querido exponer “mis ideas” solamente aquí, sino he querido que puedas tú experimentar ese acercamiento a su Palabra, y confío que ese acercamiento te hará querer cambiar en cosas muy concretas de día a día, en tu relación con Dios, con tus semejantes y contigo mismo, que así sea.

¡Que la Palabra siga haciendo eco en tu vida!

“Me llamo Daniel y es un gusto poder escribir estas líneas. Trabajé por 6 años como obrero en la obra estudiantil, sirviendo en Chiquimula y Cobán. Durante este tiempo Dios me permitió construir relaciones que hasta el día de hoy son pilares en mi vida. También en los años en la obra estudiantil, pude conocer un poco sobre el gran tema de “Compromiso con las Escrituras” y he de decir que fue el área que más disfruté durante ese tiempo, ya que me desafía en cada área de mi vida. Actualmente trabajo en una institución del Estado en el tema de formación. Mis mayores deleites los encuentro en la música y las lecturas y talvez mis desafíos más grandes están el disfrutar espostáneamente de la vida. Espero que Dios siga de-construyendo y construyendo en tí nuevas formas, parecidas cada vez más a su Reino”

Daniel Gámez